Procesos de cambio

Atasco lingüístico en Aragón

[Artículo publicado originalmente en Público]

Los partidos conservadores (PAR y PP) intentan boicotear la oficialidad del aragonés y el catalán 

PATRICIA HORRILLO – BARCELONA – 07/09/2008 20:59

Si a un habitante de Teruel se le pregunta qué modalidades lingüísticas se hablan en su comunidad autónoma, seguramente responderá que el castellano. Nada más alejado de la realidad. Aragón es una comunidad multilingüe tal y como en 1982 fue recogido en su Estatuto de Autonomía. Sin embargo, tuvieron que pasar 25 años hasta que, con la aprobación del actual Estatuto de 2007, se contemplara la creación de una legislación que regule y proteja el catalán, hablado en la Franja aragonesa, y el aragonés, que sobrevive en los valles pirenaicos.

Pero parece que esa ley no llega. Y, aunque se han presentado diversos borradores, ninguno de estos intentos ha prosperado pese a las reiteradas promesas electorales. Esta situación de incumplimiento legal se debe, en parte, a la falta de acuerdo entre los diferentes grupos políticos aragoneses, y tampoco hay que olvidar que existe una oposición por parte de diversos colectivos que presentaron alegaciones cuando la propuesta se hizo pública. Tampoco ayuda, en el caso del aragonés, la controversia entre filólogos sobre si esta modalidad lingüística es o no una lengua.

Derechos, no obligaciones

El presidente de Aragón, Marcelino Iglesias (PSOE), catalanohablante y nacido en Bonansa (Huesca), un municipio de la Franja, anunció que en otoño presentará la Ley de Lenguas de Aragón, sobre la que explicó que “a diferencia de otras lenguas que son obligatorias para los ciudadanos, la nuestra generará derechos y libertades, no generará obligaciones por lo que ningún aragonés se verá obligado a utilizar una lengua que no quiera”. Fuentes del partido socialista explicaron a Público que este proceso se quiere llevar con discreción y cautela para evitar la polémica que desde hace años se ha generado con cada nuevo intento de regulación legislativa.

Existen dos partidos claramente contrarios a la elaboración de esta ley y que representan a la derecha aragonesa: el Partido Aragonés (PAR), socio de gobierno del PSOE, y el Partido Popular (PP). Ambos se niegan a apoyar el proyecto porque no quieren reconocer que lo que se habla en la Franja es catalán, obviando la opinión de lingüistas y académicos.

El PAR quiere que cada variedad lingüística tenga su nombre correspondiente. “No se puede imponer a la gente que lo que habla es catalán”, explica la diputada del PAR María Herrero, que cree que es muy difícil llegar a un acuerdo ya que “hay posiciones totalmente inamovibles”. Y el PP pide, tan solo, una “protección de las modalidades lingüísticas”. “Hay que cumplir el Estatuto” mientras “lo que se haga no perturbe la convivencia”, advierte el portavoz del grupo parlamentario popular, Antonio Suárez.

El resto de partidos, Chunta Aragonesista (CHA) e Izquierda Unida (IU), considera que se debe conseguir la cooficialidad del castellano, catalán y aragonés. Chesús Bernal, portavoz del CHA en las Cortes, recuerda que no sólo el Estatuto, sino también el Patrimonio Cultural Aragonés de 1999, establecen que “una ley de lenguas de Aragón proporcionará el marco jurídico específico para regular la cooficialidad del aragonés y del catalán, formas lingüísticas minoritarias de Aragón, así como la efectividad de los derechos de las respectivas comunidades lingüísticas, tanto en lo referente a la enseñanza de y en la lengua propia, como a la plena normalización de su uso en sus respectivos territorios”.

Promesas otoñales

Para acallar críticas -y porque es una exigencia del Estatuto-, la presentación del anteproyecto de Ley de Lenguas aparece entre las cien medidas del gobierno de Aragón pactadas para esta legislatura por ambos socios, PSOE y PAR. Sin embargo, también formaba parte de las promesas de la anterior legislatura socialista, presidida igualmente por Marcelino Iglesias, y jamás vio la luz.

El vicepresidente aragonés, José Ángel Biel (PAR), aseguró en junio que el borrador elaborado por el Departamento de Educación no se verá en el Consejo de Gobierno “hasta después de los fastos de la Expo” porque hay que conseguir “que no genere problemas donde no los hay”.

Esperando un cambio

Pese a la coexistencia sin regulación alguna del castellano, el catalán y el aragonés en algunas zonas de este territorio, diversos colectivos y ciudadanos continúan reivindicando una ley que contemple la cooficialidad de las tres, para así sentir que existe un reconocimiento oficial de su situación.

De hecho, aunque los socialistas han gobernado en la anterior legislatura, y en la actual, y siempre han sido impulsores de la elaboración de dicha ley, ésta se ha quedado en una intención política bloqueada que provoca que, a día de hoy, miles de hablantes, tanto de aragonés como de catalán, no disfruten de los mismos derechos que los castellanohablantes de Aragón.

La Franja y el Pirineo, cuna de los hablantes

1. El aragonés – Entre 5.000 y 6.000 hablantes

Formado al norte de Aragón, el aragonés (altoaragonés o fabla aragonesa) es una modalidad derivada del latín que pervive en los valles del Alto Aragón, como Ansó, Hecho, Bielsa, Benasc y Aínsa. La Sociedad de Lingüística Aragonesa estima entre 5.000 y 6.000 sus hablantes, la gran mayoría en la provincia de Huesca.

2. El catalán de la franja – Entre 40.000 y 50.000 hablantes

El catalán de la Franja es considerado por los sociolingüistas como una variedad noroccidental de la lengua. Según las instituciones, el número de hablantes varía entre 40.000 y 50.000, repartidos en 83 municipios de las comarcas de La Ribagorça, La Llitera, Baix Cinca, Baix Aragó-Casp y Matarranya. Un estudio difundido por la Secretaría de Política Lingüística de la Generalitat en el 2007 indica que el 98,5% de la población entiende el catalán, un 88,8% lo habla y un 72,9% lo tiene como lengua inicial. Curiosamente, éstas son las cifras más altas en relación con los usos respecto a las comunidades en las que el catalán es oficial. En cuanto a la escritura, las cifras bajan al cuarto lugar. Además, cerca de 4.000 alumnos de Primaria y Secundaria de estas comarcas estudian esta lengua.