Carta a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente

Queridos Reyes Magos,

Este año, he sido mala. Al menos, según la definición de “buen ciudadano” que tienen nuestros gobernantes y, en general, la casta política de nuestro país. Es decir, he sido mala porque no acato sin rechistar las leyes injustas y bárbaras que nos imponen desde su poder absoluto. No debo de ser la única ‘mala’ ya que para seguir reprimiendo a los disidentes, han hecho una nueva ley (llamada con recochineo) de “seguridad ciudadana”, en la que, por ejemplo, la multa por insultar a un policía puede ser de 30.000 euros o de 600.000 si se te ocurre convocar una protesta frente al Congreso por Twitter. Cantidades, todas ellas, muy asumibles por el ciudadano medio…

Además, no habrá un juez que pueda evaluar con pruebas esa situación porque: primero, ya no habrá juez, porque eliminan del Código Penal algunos contenidos, que pasan a ser competencia de la Administración [enlace], y segundo, también multarán a quienes osen grabar a los agentes ejerciendo sin impunidad cualquier forma de brutalidad policial [la difusión de imágenes de antidisturbios durante las manifestaciones también pasará a constituir una infracción muy grave, castigada hasta con 600.000 euros]. Por lo que ni siquiera se podrá hacer una denuncia pública (nacional o internacional) de todas estas actuaciones abusivas de represión de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a los ciudadanos que intenten ejercer sus maltrechos derechos o recuperar algunos de ellos.

Pero creo, Sus Majestades, que los del Gobierno sí han debido de ser buenos porque a ellos les vais a traer un nuevo juguete: un camión que lanza agua para disolver manifestaciones. Aunque no se lo traéis gratis y nos toca pagar entre todos esos 400.000 euros que tan bien le irían a otras áreas afectadas brutalmente por los recortes como son la sanidad o la educación. Pero supongo que para que te traigan todo lo que desees tienes que ser un buen lacayo, y ellos lo son, de los mercados, los lobbies y las oligarquías financieras y franquistas de este santo reino.

También han debido de ser muy pero que muy buenos los de la Iglesia a los que les vuelven a dar la religión como asignatura que contará para hacer media (barbaridad en un país supuestamente aconfesional) y se les acaba de traer una propuesta de ley del aborto hecha a su medida por la que, si me quedo embarazada, no podré abortar si el feto viene con malformaciones; luego ya, si eso, con la ley de dependencia me las apañooo… Oh wait! Y también les habéis traído un libro a los del arzobispado de Granada (con el que deben de estar haciendo buena caja) para recordarles a las mujeres un mensaje que parece que se nos estaba olvidando: “Cásate y sé sumisa”, y que recuerda, y mucho, al libro de “La buena esposa” de la Sección Femenina de la Falange Española. Gracias a los del Vaticano y a los de la Conferencia Espiscopal, y a su buena relación con éste gobierno (PP) y con el anterior (PSOE), estamos volviendo LITERALMENTE al nacionalcatolicismo. ¡Cuántos regalitos!

¿Y qué me decís de vuestros colegas, los de la familia real? Esos han sido buenísimos: no sólo no están en la cárcel algunos de sus miembros pese a haber pruebas de haber defraudado a las arcas públicas [enlace] (es decir, de habernos robado impunemente a todos nosotros), sino que el monarca se ha construido un pabellón de caza por 4,3 millones de euros que ha cargado a Patrimonio [enlace]. REPITO: 4,3 MILLONES DE EUROS. Es MUY necesario en estos tiempos que corren, en los que se desahucia a familias TODOS LOS DÍAS, montarse un chiringuito para los trofeos de caza. ¡Faltaría más! Para que luego alguien diga que no sale barato tener una monarquía…

Y no quiero terminar sin acordarme de las eléctricas, a las que podríais traerles carbón… O, mejor no, que harán negocio. Sí, esas en las que políticos del PPSOE ocupan puestos en sus consejos de administración cobrando, por supuesto, sueldos inmorales; esas que han decidido que no ganan lo suficiente con un incremento de beneficios brutal incluso en época de crisis y se organizan para que paguemos un 11% más en la factura de la luz; esas que han presionado (o, ni les ha hecho falta presionar, que para eso tienen cargos para todos los que están en el Gobierno) para que se cambie la ley energética y a partir de ahora se multe a todos aquellos que invirtieron en instalarse placas solares para autoabastecimiento porque no pagan a las grandes corporaciones, y que ha acabado con las iniciativas industriales de energías renovables de pequeñas empresas.

Ojalá desaparecieran TODOS los reyes, no sólo los magos sino también los que viven, respiran, comen y nos expolian. Y con reyes no hablo sólo de Juan Carlos y su asquerosa prole sino de todos esos carroñeros que, desde el franquismo, siguen manejando nuestras vidas. Todos los Felipes, Jose Marías, José Luises, Marianos,… Todas las María Dolores, Esperanzas, Sorayas, Anas,… Todos los Emilios, Florentinos, Joanes, Amancios,… Todos ellos y ellas, buitres y chupasangres, adalides y padres de esta falsa democracia de cartón piedra, que se limpian el culo CADA DÍA con la Constitución que afirman defender.

No quiero tampoco esta tradición católica que nos ha educado en el deseo del regalo al empezar el año como premio por ser “buenos” el año anterior. Os podéis meter la bondad por donde os quepa: no soy vuestra súbdita, ni vuestra lacaya, y no quiero ‘premios’ (ahora, hasta te dicen que tener un trabajo, UN TRABAJO, es un premio) sino que exijo derechos. Soy una CIUDADANA que quiere vivir en libertad sin que las creencias místicas de los mayores hipócritas de este país legislen mi vida, y mucho menos la vida de mis posibles hijos.

Los mejores reyes, son los REYES MUERTOS.

¡Viva la República!

PD.1. No juego a NINGUNA lotería porque no baso mi futuro en la suerte de los juegos de azar. Quiero ganarme la vida con dignidad.

PD.2. Aborrezco a los programas como “Entre todos”, que confunden caridad (despreciable) con solidaridad (necesaria), y tratan de suplir la función fundamental de unos servicios sociales del Estado.

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3 comentarios

  1. JUSTICIA O LIBERTAD

    No es LIBERTAD lo que pido. En serio; no la quiero, al menos en términos absolutos; la LIBERTAD con mayúsculas ¿para qué?. No sabría ya qué hacer con ella. No estoy seguro de que tenga alguna utilidad. Toda la vida defendiéndola, activa las menos veces, y pasivamente las más, pero siempre bajo su bandera y ahora, de repente, me doy cuenta de que es un auténtico absurdo, o mejor, como diría el maestro paladín de Navarra, una entelequia. Porque, a ver: ¿qué libertad he estado pidiendo?, ¿la personal, individual, la de un imposible e inimaginable ser humano totalmente independiente, o la colectiva, la correspondiente a un grupo social mas o menos numeroso al que pertenezco y… “no me puedo” (iba a decir “quiero” pero mejor dejarlo así) desvincular?. No es necesario razonar la inutilidad del primer supuesto e igualmente sobran argumentos para comprender la contradicción que supone el pretender una LIBERTAD en una sociedad que, por definición ya constituye un pacto para una mutua cooperación, lo que implica la aceptación de unas obligaciones que anulan, por sí, la esencia de una rigurosa Libertad.
    No es LIBERTAD absoluta lo que pido. No es aquella LIBERTAD que exigíamos con pintadas clandestinas en las paredes los años 60 y por la que muchos murieron. Es imposible plasmar en la práctica el concepto de LIBERTAD. Solo hay parcelas de libertad subtituladas con nombre propio por las que aún merece la pena luchar: La libertad de los detenidos, la libertad de asociación, la libertad condicional, la de espíritu, la de conciencia, de culto, de expresión, de movimientos…; parcelas concretas, puntuales e insuficientes.
    Sin embargo existe un concepto amplio, general, universal, definitivo, mucho más eficaz que la engañosa Libertad, del que frecuentemente nos olvidamos y cuya exigencia y consecución sí que justifica todo tipo de sacrificio, de esfuerzo y de lucha; se trata ni más ni menos que de la JUSTICIA, y ésta sí con mayúsculas, sin sucedáneos, así, en términos absolutos: JUSTICIA; cuya implantación ya lleva implícita la regularización de todas las formas de libertad que los inventores de subtítulos puedan fabricar.
    Resulta despreciable cualquier tipo de Libertad sin JUSTICIA. En la práctica es insostenible. Hago un repaso mental y todas se convierten en aberraciones si falta la Justicia. Y, sin embargo, son perfectamente reconocibles y aceptadas las manifestaciones de Justicia sin libertad, Como ejemplos: la distribución jerárquica familiar, el respeto en el ámbito educativo, la administración del sistema impositivo, las limitaciones reguladoras del tráfico, etc., etc., que precisan de necesarias limitaciones de la libertad
    Es, pues, la JUSTICIA el objetivo irrenunciable básico para una configuración solidaria, igualitaria y satisfactoria de un Planeta que necesita crear un nuevo concepto de estado de “bienestar” (¿no nos conformaríamos simplemente con “estar”?), basado en un reparto justo de la pobreza, de los derechos, de las obligaciones y de todo lo demás. Pero entre todos y para todos.

    …..Justicia frente a las desigualdades de cualquier género. Justicia frente a los abusos, incluso frente a los abusos de la libertad, mucho más frecuentes de lo que imaginamos……
    Javier Bilbao Elizondo

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