Procesos de cambio

Crónica de una manifestación comunicada

Este domingo 19 de febrero, los dos grandes sindicatos españoles, Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT), habían convocado en 57 ciudades manifestaciones contra la reforma laboral aprobada por el Gobierno del Partido Popular (PP) el pasado 11 de febrero. A la movilización de Madrid, se han sumado profesores de la “marea verde” y quincemayistas. Estos últimos han partido de un lugar distinto del oficial (la Bolsa de Madrid) como un “bloque crítico” diferenciado de los sindicatos.

El recorrido en Madrid partía de la Plaza de Neptuno a las 12 horas y tenía prevista su llegada a la Puerta del Sol a las 14 horas. Sin embargo, la gran afluencia de gente ha retrasado el final de la manifestación y ha congregado a miles de personas que caminaban muy lentamente entre el Paseo del Prado y la calle de Alcalá (en los tramos desde la Bolsa de Madrid hasta la Plaza de Cibeles y desde allí hasta el punto de finalización de la marcha). La convocatoria ha tenido un gran seguimiento y, de hecho, al mediodía la Plaza de Cibeles ya estaba bastante llena.

Valoración personal

Debido a la cantidad de personas que iban llegando desde diversos puntos de la ciudad, me ha resultado imposible hacer una estimación del número de manifestantes como algunas personas me han pedido. Desde mi perspectiva, en los diversos puntos en los que me he ido moviendo mientras hacía fotos y tuiteaba, he encontrado una afluencia similar a la que se produjo con las marchas indignadas.

En lugar de dirigirme inicialmente a Neptuno o a la Bolsa (los dos puntos de salida de las marchas), he acudido primero a la Puerta del Sol y, desde ahí, he recorrido la calle de Alcalá en dirección a Cibeles, haciendo el camino inverso. No he podido llegar hasta Neptuno ya que, el Paseo del Prado, en ese tramo, estaba ya intransitable.

Foto tomada desde el Paseo del Prado. 12:45h. @patrihorrillo | CC BY/SA

Mientras iba tuiteando, utilicé las etiquetas que sabía se estaban usando para ayudar al seguimiento online de la manifestación: #19F, #19FTomaLaCalle, #19Ftodosalacalle. Sin embargo, al cabo de un rato, me fijé que, entre los hastag del día, había aparecido uno nuevo: #19fFueraSindicatos. Personalmente, tengo una opinión muy crítica sobre la función de los sindicatos, pero lo que estaba haciendo esta mañana en la calle era cubrir una manifestación y explicar simplemente lo que iba viendo. Por este motivo, he recibido críticas por Twitter de personas que consideran que cubrir una manifestación es apoyarla y formar parte de un bloque ideológico polarizado al suyo y de otras porque consideran que publicar fotos en las que salen siglas de estas organizaciones es ayudarles en su perpetuación.

A nivel personal, y desde donde he podido seguir la manifestación, he de decir que aunque había mucha gente en la calle, reinaba una especie de silencio extraño. No he sentido la energía alegre que, en otras marchas desde el 15 de mayo del año pasado, animaba a la gente y nos hacía a todos sonreír. He visto familias completas y gente mayor, muchos con las pegatinas y las banderas sindicales. Iban hablando, murmurando quejas. Aunque pienso que tenemos motivos para estar indignados y preocupados con la situación actual y el futuro próximo, esta manifestación no me ha aportado nada positivo. He sentido que “no tenía alma” y que los que caminaban lo hacían derrotados.