Procesos de cambio

Presentadas siete denuncias contra la violencia policial

[Artículo publicado en Público]

Camacho pide que “no se juzgue” a toda la Policía “por la extralimitación de algunos” y ve justificada la apertura del expediente a tres agentes

PAULA DÍAZ / VANESSA PI | MADRID | 27/08/2011 | 11:26

“¿A quién vas a denunciar, gilipollas, a la Policía?”, le espetó un agente a la periodista freelance Lidia Ucher, después de haberla retenido en una de las cargas policiales efectuadas durante la manifestación laica del 17 de agosto en Madrid. Su amigo y compañero de profesión Jonás Candalija, asegura que los agentes le pellizcaron los pezones y le avisaron: “Te vamos a pegar sin que te vean, periolisto”.

Estas son algunas de las amenazas que relatan en la denuncia que ambos presentaron conjuntamente el jueves pasado en un juzgado de Madrid, a la que ha tenido acceso Público. En el escrito, detallan la “impotencia” y el “miedo” que sintieron durante su retención y “una humillación que les ha afectado psicológicamente, hasta el punto de sufrir insomnio, pesadillas y shock postraumático”.

Como Ucher y Candalija, al menos otros cuatro periodistas –Gorka Ramos, Patricia Horrillo, Paloma Aznar y el fotógrafo Daniel Nuevo– ya han denunciado agresiones policiales ante los tribunales, al igual que Alejandro López, un manifestante que fue golpeado de forma injustificada por varios agentes el día 19 mientras protestaba contra la violencia policial. Varios de ellos demuestran con partes médicos las lesiones físicas que les ocasionaron los porrazos. Es el caso de Aznar, que todavía tiene un moratón y un corte en la pierna, y de Nuevo, cuya agresión ha circulado por internet profusamente. En la secuencia se aprecia cómo Daniel es agredido tras haber hecho una foto de una menor que estaba siendo golpeada por los mismos agentes que luego cargaron contra él.

Fue esta última agresión la que originó, el miércoles pasado, la apertura de un expediente disciplinario a tres policías: un inspector, un subinspector y un agente. Fuentes de la Dirección General de la Policía insistieron ayer en la necesidad de respetar la presunción de inocencia de los agentes. Por su parte, el ministro del Interior, Antonio Camacho, que se refirió ayer por primera vez a estas agresiones, reconoció en la Ser la existencia de “imágenes que justifican” la investigación y pidió que “no se juzgue” a toda la Policía “por la extralimitación de algunos”. Aún así, se mostró cauto sobre si se debería sancionar a los agentes: “Se debe esperar a que termine el expediente disciplinario”, aseguró. Y defendió el “comportamiento irreprochable” de la Policía, “sometida a una tensión especial en los últimos meses”, en referencia a la concentración del Movimiento 15-M en la Puerta del Sol.

“Animar a otros afectados”

Los seis periodistas y el manifestante han hecho públicas sus denuncias “para animar a otros a que denuncien, para que la Policía vea que no puede hacer lo que le dé la gana” mientras los afectados se quedan “de brazos cruzados”, explicaron a este diario varios de ellos. Sin embargo, reconocen que están asustados porque, para la gran mayoría, es la primera vez que se ven envueltos en un proceso similar. “Además, nosotros no pudimos identificar a los policías, pero ellos a nosotros nos conocen de sobra“, apostillaron.

Por eso siguen manteniendo el contacto, para estudiar qué otras acciones pueden llevar a cabo para tener más fuerza. Tras recibir el apoyo de Reporteros Sin Fronteras -que el martes emitió un comunicado de condena por “los ataques de la Policía española a informadores”-, se pusieron en contacto también con la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, donde les recomendaron elevar su queja al Defensor del Pueblo.

Los informadores no son los únicos denunciantes. Uno de los manifestantes, Alejandro López, con la cabeza cosida y numerosos hematomas, presentó este martes una de las primeras denuncias contra los agentes de la Policía Nacional por las cargas de los días 17, 18 y 19 de agosto.

Además, Juan Manuel López Rubio, abogado de la menor agredida que protagoniza el mismo vídeo en el que aparece el fotógrafo Daniel Nuevo, está estudiando cómo efectuar la denuncia para que no se dupliquen procesos relacionados con hechos similares. En este sentido, el letrado explicó que la investigación abierta por Interior sobre las cargas policiales es independiente al proceso judicial de cada denuncia.

El defensor, de vacaciones

Por otra parte, López Rubio lamentó que el Defensor del Menor, Arturo Canalda, no haya abierto -“como debería”- una investigación de los hechos. Este diario intentó sin éxito contactar ayer con Canalda, que se encontraba fuera, según fuentes de la Oficina del Menor, “porque aún le quedaban unos días de vacaciones”. Hace menos de una semana, sin embargo, sí tomó partido de oficio en la investigación de una denuncia interpuesta el viernes 19 por varios peregrinos franceses -entre ellos, tres menores y una discapacitada-, que, presuntamente, fueron “insultados, amenazados y agredidos” por algunos manifestantes que protestaban contra la financiación pública de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

Amenazas a agentes

Por otro lado, varios policías han denunciado ante la Jefatura Superior de Madrid“amenazas o coacciones a policías”, destacó ayer Camacho. Se trata de amenazas proferidas en foros y redes sociales de internet, explicaron fuentes policiales. El ministro aseguró que, como “se ha visto en imágenes”, a los agentes “se les ha insultado y se ha ejercido la fuerza contra ellos”.

Precisamente ayer, el Sindicato Profesional de la Policía (SPP) difundió un vídeo para tratar de justificar las cargas en el que se muestra como varios manifestantes increpan y lanzan un cartón a los agentes mientras estos dispersan una de las protestas en Sol. Por otra parte, este sindicato, que representa sobre todo a inspectores y comisarios, insiste en defender la inocencia del inspector expedientado, al asegurar que no estaba en el lugar de los hechos. En cambio, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) asegura que la jerarquía implica también “asumir la responsabilidad de las actuaciones ejecutadas bajo su mando”.