Procesos de cambio

Seguimos saliendo de la costilla de Adán

[Artículo publicado originalmente en Tribuna Feminista]

En estos últimos meses, he seguido varios casos de libros escritos por mujeres en los que, para dar un sentido a la relevancia de esa narración, la editorial ha decidido (con consentimiento de la autora o sin él) incluir una faja de papel en la que se remarca quién es o era ella en relación a ciertos hombres, relevantes por sí mismos, por supuesto.

Uno de ellos lo descubrí en noviembre cuando leí una noticia sobre la publicación póstuma de un libro de la política republicana Mercedes Núñez (1911-1986) titulado “El valor de la memoria”. Lo sacaba a la venta la Editorial Renacimiento con el siguiente reclamo: “Memorias de la secretaria de Pablo Neruda, testimonio del horror de las cárceles franquistas y los campos de concentración nazis”. Pareciera que sólo alcanzamos un cierto valor siendo mujeres si un hombre nos “verifica” y se lo señalé a los editores por Twitter:

Por supuesto, más allá de criticar a una pequeña editorial que quiere rescatar escritos de mujeres invisibilizadas, me gustaría reflexionar sobre cómo nos sigue influyendo quién prescribe, sobre todo si ese alguien es un hombre. Y claro que pienso que se puede usar el nombre de un hombre famoso con fines promocionales, pero de otra forma más respetuosa hacia la autora, por ejemplo, cuidando el lenguaje: no es lo mismo ser la secretaria de alguien (implica posesión) que trabajar como secretaria para alguien.

Sin embargo, la explicación que me dieron me entristeció, porque así como creo que ellos tienen una responsabilidad, nosotras también. Aunque resulte duro de aceptar, si no compramos libros escritos por mujeres a no ser que se las vincule con algún hombre de peso, somos nosotras quienes no estamos legitimando a esas autoras.

Otro de estos casos que ha circulado por redes sociales es el de un libro de la escritora mexicana Elena Garro (1916-1998), “Reencuentro de personajes”, en el que el texto de promoción dice: “Mujer de Octavio Paz, amante de Bioy Casares, inspiradora de García Márquez y admirada por Borges”. Sin comentarios.

Cuando empecé a ser consciente de la brecha de género de Wikipedia, me ayudó mucho a identificar ciertos rasgos de esa desigualdad la experiencia de mis compañeras de Wikimujeres, que llevaban editando más tiempo y de forma más intensa que yo. Me mostraron cómo se describe sistemáticamente a la mayoría de mujeres a partir de sus vínculos familiares o afectivos con ciertos hombres. Resulta tristemente habitual encontrar al principio de las biografías de mujeres esos “madre de“, “hija de“, “esposa de“, “musa de“… como rasgo relevante, antes incluso que su dedicación profesional o sus aportaciones en el área que sea.

Este hecho de la descripción de mujeres en relación a hombres no sólo ocurre en las biografías de Wikipedia sino también en otros artículos que he descubierto recientemente y que me han recordado a este capítulo de la Biblia:

¿Os parece que exagero? Echad un vistazo a cómo se describe al “hombre” y a la “mujer” en sus respectivos artículos de Wikipedia:

Todavía tenemos un camino muy largo por delante y necesitamos mucho trabajo en cantidad y en calidad. No sólo se trata de hacer muchas biografías nuevas de mujeres sino que es fundamental hacerlas con una perspectiva de género. Aunque no sea fácil, también estoy convencida de que ser conscientes de estas desigualdades nos sitúa un poquito más cerca de empezar a cambiar las cosas.

Necesitamos desaprender primero a percibir la relevancia de las mujeres en relación a los hombres que nos acreditan, y aprender después a valorarnos y legitimarnos entre nosotras. No hay nada más enriquecedor que descubriros y admiraros por lo que me aportáis, me enseñáis, me motiváis y me acompañáis en este proceso vital. Por todo ello, escribiré sobre vosotras y vuestras vidas. Gracias por existir, mujeres mías.