La Vanguardia – Análisis de la portada del 11/12/2008

En la portada del 11 de diciembre de 2008 del diario La Vanguardia el lector puede observar, a todo color y en la mitad derecha de la portada, la fotografía de Hannah Jones, una niña británica de 13 años que, debido a la decisión de rechazar un transplante de corazón, ha abierto una polémica en torno a la autonomía de un menor de edad para decidir sobre su salud y su futuro. Sin embargo, no es el tema que trata lo que supone un problema ético para la redacción del diario, sino la inclusión de la fotografía de la niña, de hecho, una imagen preparada en su cuarto, en la portada de la publicación. La pregunta que surge es si aquella foto cumple con el principio periodístico de informar sin atentar con otros derechos de protección a la imagen de un menor. Es decir, ¿el periódico podría haber dado la información y haber abierto igualmente el debate de fondo sin utilizar una imagen que, objetivamente, no ofrece al lector más datos para analizar el caso?

Desde mi punto de vista la respuesta es clara: el diario no necesitaba el apoyo gráfico para dar la noticia y plantear un debate social tan polémico como el de este caso. Sin embargo, considero que La Vanguardia optó por incluir la imagen como reclamo para sus lectores. Ofrece ese punto de morbo (pese a que la foto no refleja más que a una niña sentada sobre la cama de su habitación, el lector pensará que está observando al futuro cadáver de una niña) con el que se intenta enganchar al público. Pese a que este diario no se caracteriza por su sensacionalismo, lo cierto es que en este caso pecó de amarillista y optó por dar una imagen de una niña de 13 años, posando para la publicación, porque era un elemento de peso en la portada.

Si esta imagen la hubieran utilizado sólo en el interior del diario, seguiría entrando en conflicto con los derechos del menor, pero no habría sido una acción tan flagrante.

Según el código deontológico del periodista que aparece en el wikipedia [http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3digo_deontol%C3%B3gico_del_periodista] hay una serie de principios a la hora de encarar una noticia:

• El respeto a la verdad.
• Estar abierto a la investigación de los hechos.
• Perseguir la objetividad aunque se sepa inaccesible.
• Contrastar los datos con cuantas fuentes periodísticas sean precisas.
• Diferenciar con claridad entre información y opinión.
• Enfrentar, cuando existan, las versiones sobre un hecho.
• Respeto a la presunción de inocencia.
• Rectificación de las informaciones erróneas.

No es que la fotografía de la niña falte a alguno de estos principios, ya que no es una imagen retocada (aunque sea preparada), es decir que respeta “la verdad”. Sin embargo, habría que saber si a través de ella es más fácil acercarse a la noticia o si su visión posiciona al lector de alguna manera “no informativa”.

Si La Vanguardia tiene una posición conservadora con respecto a este tema (el hecho de que un menor decida por su vida entra en conflicto con sus ideas, leyendo el editorial de ese día), y considera que la niña de 13 años es demasiado pequeña para tomar determinadas decisiones, la foto “apoyará” en cierto sentido su tesis, ya que la imagen es de una adolescente de aspecto infantil (parece más pequeña de la edad que tiene) y desvalido que “debe ser protegida”. Posiblemente, la inclusión de la fotografía logra un doble propósito: funciona como reclamo de portada (le pone cara y ojos a una noticia de otro país, con el morbo que implica que sea una menor la que cuestiona las leyes), y acerca al lector a una postura más conservadora (“una niña pequeña no debería tener potestad para decidir algo así”).

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